Las Costas de la Temeridad

                                                                                                          Louis Antoine de Bougainville

                                                                                                                                                                                                                                        (1729-1811)

 

             Aristócrata, diplomático matemático, soldado, marino, naturalista y filósofo aficionado, el conde Louis Antoine de Bougainville fue un hombre muy de su tiempo, del período de la ilustración francesa. Nacido en París en 1729, adquirió gran fama con su “Viaje alrededor del mundo, por la fragata del Rey, la “Boudeuse” y la fusta la “Estrella” en 1767,1768 y 1769”, que tuvo gran fama en muchos países. De tierras americanas (Brasil) llevó a Europa la hermosa flor que hoy lleva su nombre. Si bien los viajes de Cook no tardaron en hacer sombra al caballero francés, sus compatriotas siguen honrándolo como un héroe. “Viendo que el norte estaba cerrado para nosotros, pensé en modos de dar a mi patria en el hemisferio sur lo que ya no posee en el septentrional”. Tal escribió luego de presenciar la pérdida del Canadá a manos de Inglaterra en la Guerra de los siete años (1756-63). Cuando se embarcó para su expedición en 1766, el Pacífico era una extensión desconocida y Bougainville no disponía de mapas precisos que lo guiasen. Los franceses encontraron tanto nativos amistosos en Haití como hostiles en Melanesia. La primera parte de su periplo alrededor del mundo (en las costas de nuestro territorio) anduvo bastante bien, pero la etapa final estuvo signada por el hambre, la enfermedad y la violencia.

El 15 de diciembre de 1766 el Comandante francés Bougainville, miembro de la Royal Society de Inglaterra, se hacía a la vela en la fragata “Boudeuse” desde el puerto de Nantes para cumplir la orden impartida por el Rey Luis XV de restituir las Malvinas a la Corona Española. Este acontecimiento diplomático, de importancia fundamental en la historia del archipiélago, tiene una enorme fuerza en las justas reclamaciones argentinas sobre la soberanía malvinense.

En la “Boudeuse” viajaban el Príncipe de Nassau Sieghen y M. Philibert De Commercon, ambos apasionados por la herboristería; el cirujano mayor M. De la Porte; M. Duclós Guyot, segundo comandante, once oficiales y doscientos tres marineros. La fusta “L´Etoile” se le reunió más tarde en Río de Janeiro, con la presencia a bordo de los astrónomos Verron y Du Bouchage, que realizarían importantes determinaciones geográficas y la observación de un eclipse solar. Bougainville se dirigió al Río de la Plata para juntarse con las fragatas españolas la “Esmeralda” y la “Liebre” cuyo comandante, el Cap. De Navío español D. Felipe Ruiz Puente, recibiría las islas Malvinas en nombre de los Reyes Católicos según la Real Cédula del 4 de octubre de 1766.

En Buenos Aires Bougainville decide –después de conferenciar con el Gobernador Bucarelli- la partida de las tres fragatas y una tartana del puerto de Montevideo el día 28 de febrero. La “Boudeuse” fondea en Port Saint-Louis, en las Malvinas, el 23 de marzo. Al día siguiente entran las dos fragatas españolas. La devolución del establecimiento y por ende de todo el archipiélago se realizó en solemne ceremonia el 1 de abril de 1767. La bandera española fue enarbolada en sustitución de la francesa siendo saludada “con veinte cañonazos a la salida y la puesta del sol”. Los españoles rebautizaron el puerto con el melancólico nombre de Puerto Soledad, y el primer gobernador español permanecerá hasta 1773.Después de esperar varios meses el arribo de “L´Etoile”, Bougainville deja las Malvinas el 2 de junio de1767 y el 31 de julio recala en las orillas del Plata, donde será testigo de la profunda alarma producida por la detención y expulsión de los jesuitas decretada por el Rey Carlos III e inspirada por el conde de Aranda.

El 14 de diciembre parten las dos naves de Montevideo; el 2 de diciembre reconocen cabo Vírgenes y tras varias tentativas –obstaculizadas por el viento, la bruma y el fuerte oleaje- el 3 llegan a la boca oriental del Estrecho, que penetran recién el día 6. Es reconocido en forma minuciosa, se determina las profundidades y calidad del fondo y se exploran sus costas. Pasa frente al cabo Poseidón donde Sarmiento de Gamboa fundara le fuerte “Nombre de Jesús” y luego navega a Punta Santa Ana, el lugar de Puerto Hambre.   Observa los astros desde un lugar desde entonces conocido por isla del Observatorio, el Príncipe de Nassau y Commercon recogen material botánico y contemplan el desplazamiento de las ballenas y conocen a los naturales: patagones y fueguinos.

De los primeros tiene una agradable impresión, sobre todo por la conformación atlética de sus cuerpos, pero de los segundos opina con palabras similares a las que posteriormente pronunciaría Darwin. Dice de ellos: “huéspedes repugnantes e incómodos”,

Que despedían “un hedor insoportable”. Finalmente, el 26 de enero, después de 52 días en el Estrecho, Bougainville fue recompensado por la vista que hizo llorar de alegría a Magallanes. En el Océano Pacífico el navegante francés descubre y explora un número considerable de islas, archipiélagos y atolones: Isla de los Lanceros, del Harpa (un atolón), archipiélago Peligroso (Tuamotu); archipiélago Borbón…En mayo de 1768 desembarca en Tahití. La Providencia quiso que Francia perdiera un archipiélago ventoso, desértico y helado, para ganar una de las comarcas más paradisíacas del planeta.

Compara estas islas con el paraíso, la música con antiguos cantos de amor y la gente con deidades griegas. Su paisaje le inspiró las más bellas páginas de su obra inmortal, pero al idealizar a los nativos creó un mito que aún perdura. Influyó mucho sobre Bougainville la filosofía del “ buen salvaje” de su compatriota Jean-Jacques Rosseau, según la cual los hombres, mujeres y niños que viven en estado de naturaleza son quienes disfrutan de la vida en plenitud. No advirtió el incesto, el infanticidio y las rígidas divisiones de castas que no tardaría en describir un explorador posterior, más objetivo.

Su travesía, que no desconoció penalidades, como comer perros, ratas y hasta masticar el cuero de las gavias, se completa con el descubrimiento de la mayor parte de las islas de Samoa, por él llamadas de los Navegantes; dio con las islas del Espíritu Santo (hoy Nuevas Hébridas), que ya había descubierto en 1606 el navegante Pedro de Quirós. (Las autoridades españolas, temiendo que otras naciones exploraran el Pacífico Sur, mantuvieron en secreto los cuadernos de bitácora de Quirós y acabaron por olvidarlos). Pasó por el Mar de Coral, las Salomón, las Molucas, el Cabo y el 16 de marzo de 1769 ancló en Saint-Maló. Había perdido solo siete hombres. El viaje de dos años y cuatro meses era el vigésimo segundo alrededor del mundo. Bougainville, comodoro de la armada francesa durante la Revolución norteamericana, y luego mariscal de campo, fue uno de los pocos aristócratas que sobrevivieron con honra a la Revolución Francesa. A los 51 años se casó con una belleza afamada y tuvo cuatro hijos. En 1811, durante el primer imperio napoleónico, murió, al término de una vejez larga y feliz.

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